Su argumento es el peso: 1,2 kg, el más ligero de la comparativa. Con un calefactor eso importa más de lo que parece, porque el uso real es llevarlo del salón al dormitorio y del dormitorio al baño.
Da 2.000 W con modo eco de 1.000 W. La ficha repite el mismo argumento de toda la gama: «bajo consumo energético, ahorra hasta un 50 % con el modo eco». Traducido: la mitad de vatios, la mitad de calor, la mitad de factura. 0,30 € la hora arriba, 0,15 € abajo.
Monta el doble sistema de seguridad de Rowenta con desconexión automática, que es su mejor baza frente a los genéricos de precio parecido.
Le faltan las funciones que de verdad bajan el gasto: ni temporizador ni programación. En un dormitorio, un temporizador de 12 horas ahorra más que cualquier etiqueta.