Con 13.408 valoraciones, es el cepillo infantil más reseñado de la comparativa, y hasta ahora era el gran ausente: en esta categoría teníamos cinco Oral-B y ningún Philips.
Su diferencia está en la app conectada por Bluetooth. No es un temporizador con dibujos: entrena. Acompaña al niño por las zonas de la boca, le enseña cuánto tiempo dedicar a cada una y va premiando el progreso. El KidTimer hace el resto, alargando poco a poco el cepillado hasta los dos minutos.
Trae 8 pegatinas para que el niño personalice el mango, que es la clase de detalle que decide si el cepillo se usa.
La batería dura 2 semanas y la tecnología es sónica, más suave que la oscilante para una boca pequeña.
Lo que su ficha no publica: la edad mínima ni cuántos modos tiene, dos datos que la mayoría de los infantiles de esta tabla sí dan.
Los recambios rondan los 5 euros, más que los 3,15 de Oral-B.