
TCL 55C7L
Por qué: 2.700 nits: el televisor más brillante de la comparativa, con nueve veces el brillo del más oscuro. (nota 8,9/10). Cine y HDR de verdad en 55 pulgadas: es el único de la tabla con brillo para que el HDR se vea como se diseñó.
Un televisor se elige con tres números, y los tres se cuentan mal en la tienda.
Los hercios. De los 56 televisores que tenemos comparados, 45 son de 60 Hz. Es suficiente para cine y series —el cine va a 24 imágenes por segundo— y se queda corto en fútbol y en consola. El problema es que seis anuncian más hercios de los que tiene el panel: hay un LG que pone «288 Hz» sobre un panel de 144, y otros que ponen 120 sobre uno de 60. Lo que cuentan es el movimiento interpolado, que es el televisor inventándose fotogramas intermedios. Por eso en nuestra tabla hay dos columnas: los hercios anunciados y los reales.
El brillo. 50 de los 56 anuncian HDR y solo 30 publican cuántos nits dan. De esos 30, tres pasan de 600. Un HDR por debajo de esa cifra no tiene margen para enseñar lo que el HDR enseña: el reflejo del sol en una chapa, la bombilla encendida dentro de una habitación oscura. Veintiuno anuncian HDR con 300 nits o menos.
Las pulgadas, que dependen del sofá. Esta es la que ahorra dinero de verdad. A dos metros y medio —la distancia normal en un salón— el ojo no distingue el 4K de un Full HD en un 43 pulgadas: habría que ponerse a metro y medio. Para que el 4K se note desde el sofá hacen falta 55 pulgadas, y a tres metros, 65. Al revés también vale: si la tele va a una cocina o a un dormitorio a dos metros, un 32 Full HD hace el mismo papel que cualquier cosa más cara.

Por qué: 2.700 nits: el televisor más brillante de la comparativa, con nueve veces el brillo del más oscuro. (nota 8,9/10). Cine y HDR de verdad en 55 pulgadas: es el único de la tabla con brillo para que el HDR se vea como se diseñó.

Por qué: El televisor pequeño mejor valorado de la comparativa: 4,4 estrellas con más de 4.600 valoraciones. (4,4 de 5 con 4.694 opiniones en Amazon). El segundo televisor de la casa, con Netflix y Prime Video dentro y sin tener que enchufarle nada más.

Por qué: 144 hercios reales y 1.000 nits: uno de los tres televisores de la comparativa que pasa de 600. (10/10 en calidad-precio). Consola o fútbol en un salón pequeño: es el único 43 pulgadas de la tabla con hercios y brillo de verdad.

Por qué: 144 hercios reales, cuatro HDMI y sonido Onkyo 2.1, por debajo de los 500 euros. (10/10 en movimiento). Consola y deporte en 50 pulgadas: hercios reales, cuatro entradas y un sistema de sonido por encima de la media.

Por qué: Anuncia 120 hercios y el panel tiene 144: el único de la tabla que se queda corto en su propio anuncio. (9,1/10 en imagen). Quien quiera brillo de verdad y hercios de verdad en 50 pulgadas, y pueda asumir la clase energética G.

Por qué: La única clase energética B de los cincuenta y seis televisores comparados. (nota 6,7/10). Un segundo televisor donde importe el consumo: es el único de la comparativa que baja de la clase D.
Para que el 4K se vea como 4K hay que estar a una distancia aproximada de vez y media la anchura de la pantalla. En la práctica: a 2 metros, 43 pulgadas; a 2,5 metros, 55; a 3 metros, 65. Si te pasas de tamaño no pasa nada —se ve igual de bien, solo tendrás que mover un poco más los ojos—, pero si te quedas corto estás pagando una resolución que tu ojo no puede resolver desde donde te sientas. Mide la distancia antes de mirar precios: es el único dato de esta compra que no está en ninguna ficha.
El panel refresca la imagen 60, 120 o 144 veces por segundo, y eso es un dato físico. Lo que muchos fabricantes anuncian es otra cosa: el procesado de movimiento, que inventa fotogramas intermedios para suavizar. Se llama MEMC, Motion Booster, Motion Xcelerator o Motion Clarity según la marca, y multiplica la cifra del anuncio. En esta comparativa hay seis televisores que anuncian el doble de hercios de los que recoge su propia ficha técnica. Para cine da igual: las películas van a 24 fotogramas y los 60 Hz sobran. Para fútbol, para deporte y para consola, no.
HDR significa más rango entre lo más oscuro y lo más claro de la imagen. Eso cuesta brillo: por debajo de unos 600 nits la pantalla no tiene de dónde sacar el reflejo del sol o la ventana encendida, y el modo HDR solo oscurece la imagen. De los 56 televisores comparados, 50 anuncian HDR, 30 publican nits y solo tres pasan de 600. Si un televisor anuncia HDR10+ o Dolby Vision y no dice cuánto brilla, da por hecho que es la etiqueta y no la capacidad.
LED es la retroiluminación corriente. QLED añade una capa de puntos cuánticos que da colores más vivos y algo más de brillo, y es el estándar de la gama media. Mini LED divide esa retroiluminación en cientos de zonas que se apagan por separado, y es lo que acerca los negros a los de un OLED manteniendo mucho brillo. OLED no tiene retroiluminación: cada píxel se enciende solo, así que el negro es negro de verdad y el contraste es infinito. En esta comparativa hay un solo OLED y es el más caro de todos.
Una tele grande está encendida cuatro o cinco horas diarias durante diez años. Entre una E y una G hay una diferencia de consumo que, en un 65 pulgadas, se nota en la factura. En esta comparativa domina la F (26 televisores) seguida de la E (21), y hay seis en G. No es el criterio principal, pero entre dos modelos parecidos es gratis mirarlo.
Google TV, Fire TV, Tizen de Samsung, webOS de LG o VIDAA de Hisense: todos tienen Netflix, Prime Video y YouTube. Lo que cambia es la velocidad del mando, la publicidad en la pantalla de inicio y cuántos años va a seguir recibiendo actualizaciones. Si la tele es para un dormitorio y vas a enchufarle un Fire Stick o un Chromecast de todas formas, este dato deja de importar y puedes ahorrar en él.
Tres HDMI es lo normal y suele bastar: consola, barra de sonido y decodificador. Si tienes dos consolas, cuenta los puertos antes. Para PlayStation 5 o Xbox Series lo que importa no es el número sino que al menos uno sea HDMI 2.1, que es lo que permite 4K a 120 Hz; y eso solo tiene sentido si el panel es de 120 o 144 Hz reales, que en esta comparativa son once de cincuenta y seis.

942,79 € · 2.700 nits: el televisor más brillante de la comparativa, con nueve veces el brillo del más oscuro.

348 € · 144 hercios reales y 1.000 nits: uno de los tres televisores de la comparativa que pasa de 600.

499 € · 144 hercios reales, cuatro HDMI y sonido Onkyo 2.1, por debajo de los 500 euros.

549 € · 144 hercios reales, cuatro HDMI y altavoz de graves propio firmado por Onkyo.

570,16 € · Anuncia 288 hercios. El panel tiene 144. Es la cifra más inflada de la comparativa.

499 € · Anuncia 120 hercios y el panel tiene 144: el único de la tabla que se queda corto en su propio anuncio.

459 € · Anuncia 60 hercios y su ficha declara un panel de 120: por una vez, al revés.

1.199 € · El único OLED de la comparativa: contraste infinito porque cada píxel se apaga por su cuenta.

129,99 € · La única clase energética B de los cincuenta y seis televisores comparados.

349 € · Dolby Vision IQ, 300 nits declarados y clase energética E: el equilibrio más limpio de los 50 pulgadas.

159,01 € · Cuatro HDMI y Full HD en un televisor de 32 pulgadas: el mejor equipado de su tamaño.

329 € · El 55 pulgadas más barato de la comparativa, con 320 nits y cuatro HDMI. Anuncia 120 hercios y tiene 60.

194,71 € · Treinta y cinco euros más que su hermano por un panel QLED y treinta nits más de brillo.

529 € · Clase energética E en un Mini LED de 55 pulgadas: la mejor de su grupo.

214,90 € · Cinco años de garantía cuando el resto de la comparativa da dos.

289 € · El 50 pulgadas 4K más barato de la comparativa, con QLED y 300 nits declarados.

599 € · Mini LED de 65 pulgadas con dos USB y clase E: la ficha más completa de los Mini LED de Samsung.

190,96 € · La nota más baja de los cincuenta y seis televisores comparados: 3,3 estrellas con 113 valoraciones.

339 € · Clase energética E en 55 pulgadas, con 270 nits y HDR10+. De los pocos que no está en F o G.

139,99 € · Panel QLED en un televisor de 720p: el QLED mejora el color, no la resolución.

579 € · Mini LED de 65 pulgadas en clase energética E, el mejor consumo de su grupo.

· Anuncia 120 hercios y Dolby Vision en un panel de 24 pulgadas y 720p: dos etiquetas que ahí no pintan nada.

279 € · 4,4 estrellas con 4.694 valoraciones: el 4K de 43 pulgadas con más respaldo de la comparativa.

298,99 € · Dolby Vision y Google TV por menos de 300 euros, con la clase energética más baja de la escala.

299 € · Dolby Vision con 300 nits declarados: de los pocos que al menos dicen cuánto brillan.

299 € · 4,4 estrellas con 4.694 valoraciones: el 50 pulgadas con más respaldo de la comparativa.

351,12 € · Panel QLED con 275 nits y 5.000:1 de contraste declarado, en el 50 pulgadas de Xiaomi.

349 € · 4,4 estrellas con 4.694 valoraciones: el 55 pulgadas con más respaldo de la comparativa.

379 € · El 65 pulgadas más barato de la comparativa, con 4.694 valoraciones detrás.

239 € · Clase energética D: el único de la comparativa que la tiene, en una categoría donde manda la F.

299 € · Cuesta lo mismo que el U8075H de Samsung y está peor valorado: 3,8 frente a 4,5.

629 € · 30,8 kilos: el televisor más pesado de la comparativa, y anuncia 120 hercios sobre un panel de 60.

149 € · El anuncio dice QLED y la ficha técnica de Amazon dice LED: en la tabla ponemos lo que dice la ficha.

319 € · 4,5 estrellas, la nota más alta de los 50 pulgadas, y el único Samsung de su grupo que declara USB.

139 € · El televisor pequeño mejor valorado de la comparativa: 4,4 estrellas con más de 4.600 valoraciones.

139 € · Mismo precio que el Xiaomi de 32 pulgadas, con un HDMI más y seis valoraciones en lugar de 4.694.

384,26 € · Anuncia 120 hercios sobre un panel que su ficha declara de 60, y es más caro que el QNED70.

494 € · Trece kilos en 65 pulgadas: diez menos que el Mini LED de LG del mismo tamaño.

298,99 € · La nota más alta de los 43 pulgadas: 4,5 estrellas, aunque solo con 34 valoraciones.

339 € · Veinte euros más caro que el U8075H de su propia marca y siete décimas por debajo en nota.

379 € · El Mini LED de 50 pulgadas más barato de la comparativa, y no declara ni brillo ni HDR.

449 € · 350 nits, el brillo más alto de los QLED de 55 pulgadas, con la peor clase energética de la escala.

549 € · Setenta y cinco pulgadas por menos de lo que cuestan varios 55 de esta misma tabla.

229 € · Puerto USB-C en un televisor de 229 euros: se le enchufa el portátil o el móvil con un solo cable.

399 € · 10,3 kilos: el Mini LED de 55 pulgadas más ligero de la comparativa, con once de diferencia sobre el LG.

379 € · Mini LED en 43 pulgadas: cientos de zonas de retroiluminación que se apagan por separado.

399 € · Trece kilos de Mini LED: cuatro más que el Samsung de su tamaño y por más dinero.

260,99 € · Cuesta más que varios 4K de 43 pulgadas de esta misma tabla y es Full HD.
No es cuestión de que quepan, es de la distancia al sofá. A 2 metros, 43 pulgadas; a 2,5 metros, 55; a 3 metros, 65 o más. Con menos pulgadas de las que toca, el 4K no se aprovecha. Pasarse es menos grave que quedarse corto.
En 32 pulgadas, no: a la distancia a la que se usa una tele de ese tamaño, un Full HD se ve igual. De hecho en esta comparativa no hay ningún 32 con 4K, y es coherente. Desde las 43 pulgadas en adelante el 4K ya es el estándar y no se paga aparte.
Para fútbol, deporte y consola, sí, y se nota. Para cine y series, no: las películas se graban a 24 fotogramas por segundo y 60 Hz los reproducen sin problema. Lo importante es comprobar que los hercios son del panel y no del procesado de movimiento, porque seis de los televisores que comparamos anuncian el doble de los que tienen.
Solo si el televisor tiene brillo para sostenerlo, más o menos desde 600 nits. Por debajo, el modo HDR oscurece la imagen y poco más. Como la mayoría no publica los nits, el HDR es el dato más anunciado y menos comprobable de la categoría.
OLED para una habitación que puedas oscurecer: el negro es perfecto y el contraste no tiene rival. Mini LED para un salón con ventanas, porque brilla mucho más y aguanta la luz de día. El OLED tampoco conviene para dejar un canal de noticias con su rótulo fijo muchas horas al día.
Casi siempre. Los televisores planos no tienen sitio para altavoces decentes y el sonido sale hacia abajo o hacia atrás. Que un televisor ponga «Dolby Atmos» significa que descodifica la pista, no que vaya a sonar envolvente con dos altavoces de 10 W.
Depende de la clase energética y de las horas. Entre una clase E y una G en 65 pulgadas hay una diferencia real a final de año. El consumo anual en kWh viene en la etiqueta europea, y es el número que conviene comparar en lugar de los vatios de pico.
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