Cuesta 160 euros. Es el segundo producto más caro de la comparativa, por detrás del cubrecolchón matrimonial de Daga de 169, que mide 3,22 m² y trae dos mandos. Esta mide 180 × 130 cm —2,34 m²— y es una manta de sofá.
Lo que da técnicamente: nueve niveles, apagado automático, protección contra sobrecalentamiento y lavado a 30 °C. Lo que no da: la potencia.
Es, punto por punto, lo mismo que ofrece la HOMCOM por 49,63 € o la Cecotec de 180 cm por 54,90 con diez niveles. La diferencia son los ciento diez euros, y lo que compran es el diseño: acabados y colores pensados para que la manta se quede sobre el sofá a la vista en vez de guardarse.
Eso puede valer el dinero para quien amueble el salón con criterio. Pero conviene saber que se está pagando por la tela y el color, no por calentar mejor, porque en calentar no hay ningún dato que la distinga: ni siquiera dice cuántos vatios tiene.
Con 46 valoraciones, el historial es corto para el precio.